Muchas veces nos han dicho que no se puede ganar dinero rapeando en España. Pero... ¿Por qué? ¿Cuáles son los motivos que impiden que la industria del rap prospere aquí?. Dinero, unión, cultura histórica, las discográficas... hay mil razones para pensar que es imposible que mucha gente viva del rap en España.


Hace unos días leía un artículo de opinión en HHgroups que decía que era imposible vivir del Hip Hop en España. Parece una obviedad. ¿Quién sigue pensando que puede vivir del movimiento? Pero también es muy obvio que Dicaprio merece tener más Oscars que el balón de Náufrago, pero siempre hay que preguntarse el por qué no los tiene. La razón por la que Dicaprio no tiene una estatuilla no la sé, y si alguien la sabe que me la diga. Pero lo que sí que voy a daros es mi visión sobre “vivir del rap” en España.


Bueno, antes que nada, para mí es muy difícil dar validez a una carta anónima, así que yo firmaré abajo con mi nombre y mis apellidos. No sé, por si alguno quiere pegarme un tiro o llamarme imbécil directamente.


En primer lugar, debo decir que estoy de acuerdo con que en España viven del rap muy pocos grupos. A ver, no sé cuántas personas viven del rap. De hecho, es muy difícil saberlo con exactitud. Así pues, que el argumento que da el señor del anónimo sea que sus colegas no viven del rap, dará titulares pero no me vale. Mis amigos no rapean lento y no significa que esa sea la tendencia general en España.


¿Y cuál es la razón de esta precariedad económica dentro del panorama? Obviamente el dinero, elemento primero y único de cualquier negocio. Que conviene no olvidar que el rap es un negocio. Igual que lo fue Woodstock. Y la pasta es lo primero, ya saben: “Show me the money”. Pero bueno, intentemos hurgar un poco más en la herida.


Imaginad que el rap es un edificio. Los cimientos, o la base, como queráis llamarlo, serían el concepto “unión”. Dicho de otra forma, la unión es la base de todo el movimiento. Algunos dirán que hay unión, lo respeto. Pero yo no cuento como unión a esos MC’s que se les llena la boca con la palabra “unidad” y se piran cuando termina su concierto.


Esta desunión provoca que la gente sólo vaya a los conciertos de sus colegas o de algún MC muy famoso. Ojo, famoso sí, internacional no. No sea que nos culturicemos y nos toque escuchar rap que no entendemos. Hemos llegado al punto de que algunos MC’s no ven ni los conciertos de los grupos con los que comparten cartel. Mirad, os pondré un ejemplo que lo entenderéis mejor. En Alicante, gente que sabe más que yo, y lleva más años, me comentan que antes había más salas de conciertos, más conciertos y más público en cada concierto. Ahora, en el concierto de Hate no había ni sesenta personas. En el de Falsalarma había algún despistado más. Y para los amantes del Underground, más de lo mismo. Vi con mis propios ojos el concierto más lamentable que recuerdo. Los Fucking Maniacs actuando para doce personas. Es decir, para mis colegas y los camareros. Alguna excepción hay; Natos y Waor llenaron media sala. No está mal. En los últimos años sólo han llenado salas grupos muy gordos como Nach, Kase O, Violadores del Verso, SFDK y Tote King. Hasta en el concierto de Mala Juntera se notó que la sala no se llenó del todo.


Todo tiene consecuencias. E igual que en aquella película de Aston Kutcher, a veces, las consecuencias no nos gustan. Que los conciertos no se llenen implica una cosa: Perder dinero. Menos entradas vendidas, caché de los artistas, menos personas para consumir… en fin, todos hemos visto un concierto de rap.


Pero perder dinero trae consigo una consecuencia mayor, y lógica, que a veces no le damos importancia. Si en los shows, los promotores no sacan dinero, no van a volver a apostar por ese artista. Esto provoca que cada vez los artistas puedan girar menos o que los carteles de los festivales sean los mismos año tras año. Ahora mismo pondría la mano en el fuego a que adivino el 80% de los grupos que actuarán en el Viñarock en 2016. Quizás sean predecibles o quizás yo sea Bill Murray en El día de la marmota. Quién sabe.


Pero esta falta de confianza hacia los artistas no se ve sólo en los promotores. Los sellos discográficos tampoco apuestan por el artista si no es un valor seguro. Y si apuestan por el artista lo hacen con unas condiciones muy desfavorables para el MC. Más aún de lo que ya eran. No les interesa perder dinero en sus negocios. Porque no olvidemos que el rap es un NEGOCIO.


Para colmo aparecieron de repente, y sin que nadie se diera cuenta, las descargas por la red. En forma de redes P2P, o en la forma que sea, el demonio llega para azotar a los pobres jefes de las discográficas. No me planteo que lo hubieran visto venir, porque esto es España y es probable que estuvieran demasiado ocupados sacando un recopilatorio de los mejores temas que salieron en el último recopilatorio de SFDK o La Excepción. O cualquier grupo, me da igual. Lo que sí me pregunto es por qué no han hecho nada para adaptarse a los tiempos que corren.


Y aquí llega el primer tema delicado de la noche. En España, debido a nuestra cultura histórica, tenemos la costumbre de conseguir las cosas gastando lo menos posible. Es decir, con las descargas, y el libre albedrío de la música, llega también la cultura del todo es gratis, y por lo tanto, el ocaso de la venta de CD’s. Que yo no seré de los que van en contra de las descargas pero sí que soy honesto conmigo mismo, y los discos que me gustan, y creo que valen la pena, me los compro.


Y en esta situación nos encontramos actualmente. Es muy difícil que venga un sello, te fiche y te permita vivir del rap. ¿Cuántos MC’s conocéis viviendo de esto? ¿Cuántos de esos MC’s no llevan 10 años siendo cabeza de cartel en los mejores festivales españoles? Seamos serios, casi ningún MC vive del rap por su faceta como MC. Alguno que otro tiene la suerte de vivir de su imagen trabajando en una tienda de ropa. Tienda en la que lo han contratado por ser quien es, no lo olvidemos.


Por tanto, si no se vive del rap, es de cajón pensar que quedan menos horas para poder dedicarlo a hacer música. Esta menor dedicación, por causas mayores, a la música implica que los trabajos que se hacen pierden calidad. O no tendrán toda la calidad deseada. Es decir, si yo y mis amigos queremos grabar una serie, por muchas ideas originales que tengamos, no va a tener los efectos especiales de Avatar. Así que la mayoría de raperos españoles están más cerca de sonar como Sharknado que como Gravity. Yo iría al cine a ver Sharknado antes que Gravity, pero no creo que esa película se mantenga en taquilla sólo con mi entrada y la de cuatro tipos raros más.


La menor calidad de la música trae consigo un descenso en las ventas. Si los artistas no superan el disco anterior, o por lo menos no hacen algo distinto, la gente no va a comprar sus discos. O mejor dicho, cada vez tendrán menos fans.


Todo esto se traduce en menos publicidad de los medios de fuera del rap. En los 40 Principales no va a sonar Ceerre porque Ceerre no ha vendido lo mismo que ha vendido Melendi. Es obvio. Pero ya sabéis qué pasa con las obviedades, hay que explicarlas. La diferencia entre Melendi y Ceerre es que el ruido que hace Melendi no va dedicado a un público en concreto, mientras que el rap que hace Ceerre sí. Con esto quiero decir que el rap, al ir dirigido a un sector minoritario de la sociedad, no es atractivo para las grandes empresas. Las cuales prefieren invertir en otro tipo de música. Es la típica discusión con los amigos, ya sabéis, “no me gusta esa chica pero voy a decir que me gusta porque a todo el mundo le gusta y así no quedo como un tonto”. No quiero entrar en teorías sobre si el rap está vetado en la radio porque hace pensar y no se quiere que los niños piensen. Es posible, no digo que no, pero una cosa es hacer pensar y otra es reciclar frases de Jorge Bucay y Paulo Coelho.


Si el rap no suena en los medios más mediáticos, no podemos pretender que la gente de fuera se interese por el rap. Y este es un factor muy importante para que los artistas puedan vivir del rap. Fijaos, los artistas que viven del rap es porque se han hecho su público con gente ajena al Hip Hop. No basta sólo con atraer a raperos, hay que atraer a más gente. Abrir fronteras. Pero, ¿Queremos abrir esas fronteras? Mola que en la discoteca del pueblo más perdido de Ourense suene un tema de Eminem, pero no mola que a los conciertos de Rayden vayan muchas niñas de dieciséis años. Esta doble moral, de la que todos somos partícipes, es la que está espantando al oyente ocasional de rap.


Y, recordemos, con sólo público rap no se puede llenar un concierto porque ya hay más practicantes que oyentes. Y la competitividad tradicional del Hip Hop, o mal entendida en España, hace que un MC se considere mejor que otro MC y ya no vaya a verlo a su concierto.


Vemos que el negocio del rap es como el pez que se muerde la cola. Vive en un bucle permanente, como los periódicos españoles con el Madrid-Barça, que hace que no se estén labrando unas bases para normalizar el rap en la sociedad. De esta forma, sólo conseguimos que desde los medios sigan tratando al rap como un juego de niños. Que sigan sacando a actores disfrazados de raperos en los anuncios. Y es que cómo nos van a respetar desde fuera si no nos respetamos ni nosotros mismos.

 




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Publicado el 04/03/2014 por ALEX SELLES PEREZ



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