Kobe Bryant, Shaquille O’neal, Chris Webber… un sinfín de jugadores han probado suerte delante de un micro y pocos se han desenvuelto con soltura. En este reportaje vamos a explicar algunas de estas carreras musicales poco fructíferas. Desde Jason Kidd hasta Kevin Durant, las estrellas de la NBA no se conforman con humillar al rival y deciden probar suerte en el exigente mundo del rap.


Propietario minoritario de un equipo de la NBA, cara reconocida de todos los partidos de los Nets, encargado de la banda sonora del juego para consolas “NBA2K13”, y desde hace unos meses representante de una de las mayores figuras de la NBA, Kevin Durant. Nada se le resiste a un Jay-Z cada día más metido en el mundillo de la NBA. No es el único rapero que ha hecho sus pinitos en el mundo del baloncesto (The game, Rick Ross han tenido sus escarceos con el mundo de la NBA, incluso Master P intentó probar suerte en los Raptors como jugador), pero sí, es el máximo exponente de la retroalimentación y la relación de estos dos mundos.

Podría llevarnos mucho tiempo explicar en un artículo la relación entre el mundo del Hip Hop y la NBA. Por ello, vamos a centrarnos en los “valientes” jugadores de la NBA que decidieron adentrarse en el mundillo del rap. No son pocos, y aunque muchos de ellos sacaran varios discos, la mayoría deberían haberse ahorrado la travesía, por orgullo… o por hacer un favor a nuestros oídos.

El primer contacto reseñable entre jugadores de la NBA y el mundo del rap llega en 1994. La NBA y el rap vivían su época dorada. Ese mismo año supondría una de las finales de la NBA más disputadas que se recuerdan, enfrentando a dos de los mejores pívots de la historia: Hakeem Olajuwon y Patrick Ewing. Para el rap no fue peor año, ya que ese mismo año se publicaron dos clásicos en cualquier estantería: El “Illmatic” de Nas y el “Ready to Die” de Biggie. 

En este contexto nació el proyecto “B-Ball’s Best Kept Secret” del sello “Epic Records”. Este trabajo era un escaparate en el que algunas de las estrellas NBA de entonces demostraban sus “skills” frente a un micrófono. Es fácil reconocer el nombre de Cedric Ceballos (éste tiene un videoclip y todo), Jason Kidd o Gary Payton en el tracklist del disco. Mención especial merece la aparición de Shaquille O’neal en este disco demostrándonos que sabe enfrentarse a un micro. Bien o mal, dejo que los juzguen ustedes.

Lo que me llama la atención de este disco, no es el horrendo videoclip en el que Cedric Ceballos sale dando “saltitos” y haciendo poses encima de un skate, tampoco es la nula habilidad de Gary Payton o Jason Kidd para rapear, sino que me sorprende que artistas de la talla de AG o Diamond D acabaran enrolados en un proyecto como éste.

Pero siguiendo un poco con el tema Shaquille O’Neal, debemos recordar que el polémico ganador de cuatro anillos de la NBA, un MVP de la temporada regular y tres MVP’s de las finales se atrevió a sacar cuatro discos de rap, consiguiendo dos discos de oro y uno de platino. Demasiado éxito para discos como “Shaq Diesel”, pero ser Shaquille O’Neal tiene sus ventajas, supongo. Si vale la pena recordar alguna canción de este showman de Nueva Jersey es su colaboración con Fu-Schnickens en el tema “What’s Up Doc? (Can We Rock)”, ratificando así una gran amistad entre ellos. Dos grandes de la NBA y del rap colaborando juntos y afianzando el camino que une NBA y rap.


 


Fue en 1999 cuando Chris Webber, un jugador que parecía acabado por aquel entonces (digo parecía porque a partir de ese año hizo historia en los Kings junto a Divac, Stojakovic y "Chocolate blanco" Williams), se atrevió a ponerse delante de un micro y sacar varias canciones al mercado. Sin ser un MC brillante, ni mucho menos, tampoco llegaba a destrozar el oído como había hecho anteriormente Cedric Ceballos. Es más, C-Webb logró colar su tema “Gangsta, gangsta (How U Do It)” en las listas de la MTV. La siguiente década no trajo muchos más éxitos a la carrera musical de C-Webb, a pesar de que produjo “Blunt Ashes” y “Surviving the times” del archiconocido rapero neoyorkino Nas.

Kobe Bryant conoció la otra cara de la moneda. Decidió que no le bastaba con ser uno de los mejores defensores de su época y, probablemente, el mejor escolta que pasó por la liga desde la retirada de Michael Jordan. Y siguiendo los pasos de su compañero de equipo O’neal, decidió zambullirse en el mundo del rap. Su paso le dejó un sabor agridulce, y lo comprendo. Personalmente, como buen aficionado Laker, me dan ganas de matar a alguien cuando escucho el tema “K.O.B.E” que el ídolo del Staples decidió grabar y comercializar. De entradas, el planteamiento fue erróneo. Mientras su amigo (por aquel entonces) Shaq se dejaba ver en colaboraciones junto a Chip Fu y el resto de su banda, Kobe lo hacía con Tyra Banks cantando “Kobe I Love You” en el estribillo del tema. Por suerte para todos, Kobe decidió zanjar su carrera musical y centrarse en machacar defensas rivales. Este tema de Kobe Bryant es una de esas cosas que no deberían salir nunca a la luz de las grandes estrellas, como el disco “Just Like That” de KRS-One o la Saga de “Ocean´s Eleven” de George Clooney y Brad Pitt.

Pero cuando hablamos de rap y baloncesto es necesario hablar del jugador que se rebeló ante todo el sistema que conforma la NBA en 2005 cuando David Stern impuso el código de vestimenta para toda la liga. Allen “The Answer” Iverson y sus 183 centímetros han sido la cara más conocida del rap en la mejor liga de baloncesto del mundo. Ha tenido mil encontronazos con el comisionado de la NBA por motivos relacionados con el rap, desde el, ya nombrado, problema con el nuevo código de vestimenta que se implantó en la NBA hasta una denuncia por parte de asociaciones feministas en contra de algunas de sus canciones por "alto contenido homófobo".

Iverson escupía frente a un micro de forma decente, mucho mejor que cualquier jugador de baloncesto anterior. Con bases un poco ruidosas, Iverson consiguió sacar un disco audible, que es mucho viendo la suerte que corrieron muchos de sus compañeros de profesión. Por suerte no pasó de ser una anécdota. Quizás con todos los problemas económicos que tiene ahora, el inventor del "Crossover" podría replantearse volver a demostrar sus skills frente a un micrófono. Pero bueno, Dios no quiera que pase eso. Es mejor recordarle como un jugador que creó un nuevo estilo de juego entre los “Playmakers” de la NBA antes que como un MC que no destacaba mucho.

En los últimos años cada vez ha sido menor la cantidad de jugadores de baloncesto que deciden andar por los derroteros por los que anduvieron Iverson, Shaq o C-Webb. Salvo casos contados como el de Ron Artest o Metta World Peace o como quiera que se llame dentro de unos meses, pocos han sido los casos de jugadores de la NBA que demuestran su don de palabra frente a un micro.

Quizás el caso más curioso lo encontramos en los San Antonio Spurs. Y no, no hablo de Stephen Jackson (el cual lleva años sacando discos también, de hecho colabora con Kevin Durant en su último trabajo). Hablo de Tony ParkerEl base francés de los Spurs publicó en 2007 un álbum titulado “TP” en el que colaboraban, entre otros, Soprano, Jamie Fox o Booba. El MVP de las finales de 2007 estaba arropado por dos pesos pesados de la escena francesa como son Soprano y Booba. Su disco pasó sin pena ni gloria por el país vecino. Un trabajo recomendado sólo para fans del base francés sin grandes expectativas.

Actualmente, Iman Shumpert es especialista en demostrar al Madison siempre que puede sus habilidades frente a un micro. Y más ahora, que acaba de sacar su primera mixtape “The #Post90s”. Todo este flujo de influencias del rap en los jugadores de la NBA y viceversa ha acabado desembocando en un proyecto que por lo menos merece una escucha. Se titula “Full Court Press Vol.1” y reúne a 14 jugadores de baloncesto de la talla de Josh Smith, Shawn Marion, Carlos Boozer, Lamar Odom, Trevor Ariza o Baron Davis frente al micrófono para celebrar el pasado AllStar Weekend que se celebró en Houston. En este proyecto también colaboran MC’s de la talla de Snopp Dogg, Rick Ross, T-Pain, Twista o The Game (el cual dijo hace un tiempo que se veía capacitado para jugar en la NBA anotando una media de 20 puntos por partido). Lo realmente importante de este proyecto es que los beneficios serán donados para realizar obras sociales. Particularmente, no espero nada reseñable de este proyecto, pero tengo curiosidad por ver a alguien como Juwan Howard rapeando.

En conclusión, este proyecto no deja de ser una consecuencia lógica de un camino que se empezó a abrir con los noventa. Una relación basada en la situación social y el entorno en el que muchos jugadores de la NBA se crían, y donde el rap está muy presente (en barrios como Compton, Harlem o el Bronx). Toda esta relación nos ha brindado la oportunidad de ver algunas perlas que pasarán a la eternidad, como los shows de Shaq encima de un escenario o el fracaso rotundo de Kobe Bryant. Unas perlas, que no olvidemos, que deben seguir siendo anecdóticas en la carrera de estas figuras del deporte. No son más que otro ejemplo de que cualquier persona no está capacitada para hacer rap, o al menos para hacerlo sin ofender a las personas que lo escuchan.

Publicado por Alex Sellés Pérez




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Publicado el 01/02/2014 por ALEX SELLES PEREZ



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